martes, 14 de abril de 2015

En los 75 años del Liceo

El escritor Omar Moreira, nativo de nuestra región, y siempre generoso con sus excelentes obras, compartió  con nosotros esta publicación que realizó con motivo del día Internacional de la mujer, donde realza la persona de Isabel Artus, iniciadora de la obra educativa en nuestro Liceo.

Última fotografía obtenida, donde aparece Isabel, al centro, en la Escuela n° 21, donde era Directora simultáneamente con el Liceo (Propiedad del Sr. Ismalla Andrada)

Transcribimos aquí su nota:
Día internacional de la mujer (Publicado en Helvecia el 6 de marzo de 2015)

ISABEL ARTUS

El día internacional de la mujer conmemora acciones heroicas, de luchas por derechos para un colectivo. En un diálogo cada vez más fluido entre lo local y lo universal, pensando en lo trascendente, fijamos la mirada en nuestro entorno.
Un paradigma, en entre otras, podría serlo Elisa Nidegger, esposa del capataz del Molino Quemado, ahogada justamente un 8 de marzo 1881, cuando aún no se conmemoraba la fecha.

Otro arquetipo de la lucha por la libertad y la dignidad humana, en la tarea de protección de niños cuyos padres eran perseguido por el nazismo y luego de niños, hijos de perseguidos por la dictadura uruguaya y correo de Arnesty Internacional, fue  Ana María Rubens, Su experiencia se cumplió  en una chacra de  Colonia Valdense de su propiedad. Allí sus cenizas traídas de Alemania se transfiguran en dos robles. Deberá de llegar el momento social de asimilar esa historia que se mantiene como un cuerpo extraño en la zona.
Pero como se habla de derechos en el continuo hacerse de nuestra nacionalidad, elijo a la educación, pilar de nuestra construcción ciudadana. Pienso entonces en Isabel Artus.

Isabel había participado en la fundación del liceo de Batlle y Ordóñez en 1940, cuando ese pueblo, con más buena voluntad que pericia gestionaba su fundación. De directora de escuela, sin dejar su cargo, dirigiría honorariamente la novel institución. Con locales prestados y sin equipo de profesores, consiguió los docentes idóneos y significativos; Logró además que le donaran una casa suficientemente amplia; local en el que aún funciona, con transformaciones, cumpliendo ya los 75 años. La acompañó en el impulso fundacional del Liceo de Batlle y Ordoñez, el doctor Héctor Gianarelli, nativo de Rosario. Isabel junto a otros, luego de la muerte de Gianarelli, gestionó una Fundación con su nombre, dedicada a la actividad cultural. Una vez que el Liceo estuvo encaminado y fortalecido como institución, bajo las reglamentaciones que regían en Educación Secundaria en la época, en el año 1951 se trasladó al liceo de Nueva Helvecia.
Después vino lo que vino: la dictadura. En Batlle la olvidaron y al liceo le pusieron otro nombre.

El liceo de Nueva Helvecia nació en 1948 y anduvo con paso vacilante hasta que llegara Isabel Artus. Comenzó allí, la larga tarea para convertirlo en una institución con fortaleza, con reglamentaciones que se cumplieran, con una administración rigurosa y con concursos. Una institución  seria. Que tenía carácter, por supuesto que lo tenía; los pasos fundantes son muy crueles.
En 1958, año bisagra en muchos aspectos. Se desató a nivel nacional una huelga por la autonomía de la Enseñanza y particularmente de la Universidad de la República. Uno de los métodos de lucha estudiantil fue la ocupación de algunos liceos del país. Como consecuencia de ello, un grupo de estudiantes de Nueva Helvecia, ocupó el viejo local liceal. Cuánto había de aventura juvenil y cuánto de ideas no es fácil saberlo hoy.
Ante la ocupación, la directora Isabel Agustina Artus supo inmediatamente qué debía hacer: ocupar también ella la dirección, donde estaba la documentación de la institución. Ella era la institución en ese momento.
De los muchachos hoy se conocen los nombres y hasta fotos. Por supuesto que no era contra ella, pero seguramente no la podían entender. ¿Qué pasó en la población? Lo ignoro. De los poquitos profesores, uno saltó la verja pues los dos portones estaban con candados y la llave en la mano de los estudiantes. Ese fue el doctor Arnaldo Karlen que le llevó alimentos y atención personal e institucional.
Ese liceo como institución, que funcionaba en una casa particular, ya requería de otras necesidades. Allí se dio cuenta que se necesitaba un local propio y lo soñaron a lo grande. Al impulso de esas dos personas, con el liderazgo de ambos en el Centenario. ya estaba luchándose por el actual local, quizá la obra más importante de Nueva Helvecia.
En 1974, supo por la radio que ya no era directora, había sido destituida. Sin embargo ese día fue al Liceo, que funcionaba en su nuevo local desde 1969, puso en marcha las clases y se fue caminando para su casa.
La sustituyó el doctor Arnoldo Karlen, que igual le hubiera correspondido, ya en situación de extrema tensión.
A la distancia, los que fuimos destituidos en ese entonces, ya sabíamos que esa era nuestra suerte. Pero el director encargado Dr. A. Karlen, me consta que salvó a varios de ser destituidos. Esta institución, sin psicólogo que le indique que ponga en palabras sus problemas, a él también lo olvidó y también su pueblo.
Isabel que venía del viejo batllismo –adicta al diario “El Día”- “que era socialista”, quedó en el socialismo, sin odio a las personas y con rechazos tajantes a la arbitrariedad. Fue una incansable luchadora por la educación.
Fue por 34 años directora de liceos, quizá la de mayor extensión al frente de los mismos, en la historia de Educación Secundaria[1].
Legó para la zona una fundación “Isabel Artus” con el objetivo de favorecer a la cultura y la educación, como lo hizo en Batlle y Ordóñez con la Fundación “Doctor Héctor Gianarelli”.
Profesor Omar Moreira
     




[1] Además viajó: conoció Paris, Torre Pelice; la Muralla China; estuvo en el Tibeb, sobrevoló el Himalaya; conoció Machu Pichu; Isla de Pascua, Las Pirámides de Egipto, el Taj Mahal, en Agra India, La aurora Boreal.


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